Según la opinión de los más notables estudiosos del Tarot, la figura del Ermitaño es una de las más representativas especialmente desde un punto de vista antropológico, dado que cada significado suyo está en relación con la persona humana, sus inclinaciones, sus pasiones y sus idiosincrasias... Las características del "Ermitaño" son la soledad, el silencio y la reflexión profunda. Así se cuestiona y se renueva cada cosa: lo que ayer servía para liberarnos, hoy resulta un peso y como tal es rechazado.
Los caminos que El Ermitaño recorre permanecen cubiertos por el olvido y por la soledad que se desvanecen solo cuando la mente humana se despierta de su letargo, para deshacerse de los obstáculos y de las ataduras, como el apego a la riqueza, el ansia de poder, las actitudes arrogantes, los modos prepotentes, la ostentación y la importancia dada a lo superfluo.
La condición humana es tan compleja que, en algún caso, habrá sufrimiento: cada elección genera siempre dolor.
Reflexión y acción, aceptación y rechazo, son los componentes esenciales de la figura del Ermitaño; ambos aspectos son insuperables y constituyen los sólidos pilares sobre los que se apoyan todo el simbolismo y los significados emblemáticos de este Arcano.
La acción del Ermitaño no debe ser entendida en sentido material, ya que no se realiza con afán competitivo o para imponerse sobre los demás y ni siquiera para adquirir riquezas con el propósito de exaltarse y afirmarse socialmente alcanzando una evidente posición de privilegio; al contrario, se trata de una acción generada por una mente serena y mansa, llena de riqueza creativa y con la cual se pretende alcanzar beneficios cualitativos y no cuantitativos. Todo esto hace que la figura del "Ermitaño" sea asociada a la sabiduría y a sus derivados.
En el Tarot clásico la figura del Ermitaño aparece rica de significados emblemáticos. En primer lugar se nota el azul de su amplio manto, símbolo del misterio y del secreto escondido por este noveno Arcano.
En segundo lugar destacan el faro que el anciano protagonista sostiene en una mano y el bastón que sujeta con la otra: todo esto representa la búsqueda de lo oculto, la necesidad de guiarse a través de las tinieblas o, a veces, la importancia de mantenerse siempre alerta y disponibles a confrontarse con uno mismo.
Según la opinión de muchos estudiosos del Tarot, el bastón sobre el que se apoya el anciano aparece como una emulación paradigmática del mito de Edipo y de la Esfinge, es decir, del hecho de que los hombres envejeciendo necesitan otro pie, o sea, el bastón.